Aseguran que "lo que debería ser una apuesta por la movilidad sostenible se convirtió en un auténtico laberinto".

Los socialistas del Concello de Ourense, llevan insistiendo desde el primer día de funcionamiento de las nuevas líneas de autobuses urbanos y aseguran que resultaron caóticas en las horas puntas de la mañana. Después de realizar diferentes trayectos, los ediles del PSdeG destacan la improvisación y el malestar generalizado entre los usuarios y lamentan que «lo que debería ser una apuesta por la movilidad sostenible se convirtió en un auténtico laberinto de errores de planificación y falta de previsión». En este sentido, destacan que las quejas se multiplicaron desde primera hora, con aglomeraciones en paradas estratégicas en diferentes barrios y con viajeros subiendo a ciegas» al primer bus que encontraban disponible. Muchos vehículos saturados resultaron insuficientes y numerosos autobuses tuvieron que saltarse paradas al ir abarrotados, dejando personas sin servicio.Además, dicen los del Psoe ourensano, quedó patente que los «busitos» pequeños en los trayectos más demandados resultaron incapaces de asumir la carga real de pasajeros. «Los horarios y recorridos que no responden a las necesidades reales de la ciudadanía provocaron retrasos, como en el caso del alumnado de la Universidad Laboral y del 12 de Octubre «, ejemplifican sobre algunos de los percances de esta primera jornada.

La información resultó, a todas luces, deficiente en las propias paradas de autobuses reduciendo la orientación de los usuarios a «un código QR que en muchos casos ni siquiera funcionaba». Por ejemplo, el QR de una parada de la Lonia señalizaba el 16 como «FER» y añaden que también se dieron errores en la señalización e itinerarios, como fue el caso de la línea 8 que no entró en Roi Páez a pesar de estar prevista.

Insisten los socialistas en que las aglomeraciones resultaron masivas en algunas paradas, especialmente en A Ponte, en el barrio de O Pino y en San Lázaro, donde el vecindario no sabía donde esperar el bus para Mariñamansa y la confusión fue la tónica generalizada con los nuevos recorridos y numeraciones, con gente que esperaba en el Parque pensando que el bus 3 pasaría por allí, cuando ahora circula por la calle Concejo. Lo mismo, dicen, aconteció en las torres de O Pino.

También resultaron promesas incumplidas las frecuencias, que el alcalde había anunciado de 15 minutos, que en la práctica resultaron en buses que llegan seguidos y luego dejan largos períodos de espera y muchos usuarios denunciaron que la línea 11 quedó reducida a una simple lanzadera hasta la Alameda, obligando a muchas personas a hacer trasbordos innecesarios.

En definitiva, sopesan que la puesta en marcha de la «revolución mágica» anunciada por el regidor no hizo más que evidenciar la ausencia de una planificación seria y adaptada a la ciudad. La realidad del día de hoy, para los socialistas, fue la de un servicio colapsado, confuso e incapaz de responder a las necesidades básicas de movilidad.

Categorías: Noticias