Se trata de avanzar en la concienciación sobre la contaminación acústica y su impacto en la población.

La Xunta de Galicia destacó la importancia de contar con una red de medición de ruido para la observación de los niveles acústicos típicos en diferentes zonas del territorio, ya que la difusión de esta información también contribuye a sensibilizar sobre las consecuencias que el exceso de ruido ambiental puede tener para la salud y el bienestar tanto de las personas como de los animales. Coincidiendo con el Día Internacional de la Sensibilización sobre el Ruido, evento que se empezó a conmemorar hace 30 años, la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, visitó la estación de calidad del aire de Lalín, ubicada en una zona suburbana y que desde finales de 2022 cuenta con medidor de nivel de sonido.

Tras recordar que Galicia fue una de las comunidades pioneras en aprobar su propia normativa sobre contaminación acústica, el gestor regional destacó que esto facilitó la promoción de políticas de sensibilización en este ámbito para impulsar las medidas normativas que deben incorporar las administraciones locales, que son las que ostentan la mayor parte de las competencias en la materia. Además, explicó que la Xunta dispone de una Rede de Ruido, integrada en las estaciones de la Rede Galega de Calidade do Aire, que actualmente consta de 10 estaciones de propiedad pública con medidor de nivel de sonido (9 entornos urbanos y 1 rural). Gracias a estas instalaciones, se recogen valores cada 10 minutos que se reciben en tiempo real en Meteogalicia y, a partir de ahí, se calculan los índices de ruido diarios y anuales. En este sentido, hay que destacar que la contaminación acústica es una de las alteraciones ambientales que causa mayor preocupación a nivel social, ya que afecta al bienestar tanto de las personas como de los animales expuestos a ella. Así, la conselleira explicó que el ruido es «un contaminante invisible pero con efectos reales» que puede causar trastornos en la población (como problemas de audición, insomnio o estrés, entre otros) y alteraciones en el comportamiento de diferentes especies de fauna, por lo que también abogó por promover hábitos que contribuyan a su reducción. Información ambiental y responsabilidad regional.

A pesar de que la aplicación de la legislación sectorial relacionada con la contaminación acústica corresponde principalmente a los municipios, la Xunta es responsable de informar a los ciudadanos sobre este fenómeno. Para ello, elabora un informe anual al respecto y promueve diferentes iniciativas de sensibilización para avanzar en la prevención y el control del ruido ambiental, como charlas de formación y cursos dirigidos a diferentes grupos. Precisamente, Ángeles Vázquez se refirió durante su visita a Lalín a los resultados del último informe anual sobre la situación acústica en la Comunidad, correspondiente al año 2024, que constata un avance respecto a los valores obtenidos a nivel global, en línea con la tendencia positiva detectada también en los últimos años. La principal conclusión de este balance es que Galicia sigue progresando en el cumplimiento de los objetivos y requisitos establecidos por la normativa sectorial vigente en esta materia y consolida la reducción de los niveles de ruido ambiental a los que está expuesta la población en comparación con los datos históricos disponibles. Además, como señaló la conselleia, el tráfico y las actividades de ocio (especialmente el ocio nocturno) siguen siendo los principales agentes humanos de contaminación acústica en Galicia, como en años anteriores. En cualquier caso, explicó que la red regional de ruido también analiza la incidencia que presentan otros factores vinculados a la actividad humana (como obras o diferentes actividades industriales y productivas) y los propios fenómenos de origen meteorológico. A este respecto, explicó que la estación de Lalín, debido a su ubicación en una zona elevada con escaso impacto acústico, resulta particularmente interesante para el análisis de fenómenos naturales como la lluvia, el viento o los rayos. De hecho, esta y el Campus de Santiago son las únicas en Galicia que se consideran estaciones de medición de ruido de fondo, que es el umbral natural de contaminación acústica existente en una zona.

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