El Gobierno gallego reconoce el valor excepcional de este enclave.

El Boletín Oficial de Galicia publica hoy la declaración de Ben de Interese Cultural al conjunto de cuevas y bodegas de Seadur, ubicada en el Concello de Larouco, Ourense. De esta manera, todo el proceso de este reconocimiento concluye con su acreditación por su valor etnológico, relacionado con la cultura del vino, y por ser un reflejo de la cultura y las formas de vida tradicionales de un pueblo a lo largo de su historia. La culminación de este procedimiento llega después de la aprobación de este decreto por el Consello da Xunta de Galicia, el pasado 6 de abril, después de haber recibido informes favorables del Consello de Cultura de Galicia y del Museo do Pobo Galego, que reconocen este lugar como un valor cultural singular.

Con esta declaración, que eleva a 797 el número de Bens de Interese Cultural existentes en Galicia, las 81 bodegas y cuevas de Seadur se llevan este reconocimiento debido a su autenticidad e integridad, ya que constituyen un activo único del patrimonio cultural gallego. En este sentido, el Decreto subraya que se trata de un gran núcleo que permanece intacto, ya que las alteraciones en los edificios tradicionales son mínimas y los cambios producidos por el uso de materiales modernos sin revestirlos o por la modificación de alturas y volúmenes son escasos.

Reflejo de la cultura y los modos de vida de un pueblo a lo largo de la historia

Asimismo, esta afirmación se basa en el hecho de que estas bodegas coexisten en un espacio único en el que, tanto la excepcionalidad de las cuevas como la homogeneidad de sus detalles técnicos, vinculados a los modos de vida y la cultura tradicional, son testigos de las relaciones de uso y mantenimiento y reúnen sus propios valores que deben ser resaltados. En consecuencia, su conservación se considera relevante por ser un reflejo de la cultura y los modos de vida del pueblo gallego a lo largo de la historia.

Función social, familiar y vecinal

La arquitectura de las cuevas de Seadur corresponden a una función de guardia y conservación, debido a la necesidad de proteger el vino de las altas temperaturas de la zona y también de ofrecer condiciones ideales hasta el momento del injerto. Otro de los usos de las cuevas es el encuentro social, familiar y vecinal, convirtiéndose en un lugar para compartir festividades, conversaciones cotidianas y procesos sobre la preparación o el resultado de la vendimia que se realiza con tanto esfuerzo y que la cueva mantiene en condiciones óptimas. En el archivo se enfatiza que todo esto forma un conjunto de elementos etnológicos fundamentales para preservar como memoria la identidad, la cultura, las tradiciones y las formas de vida de Seadur, de Valdeorras y, por extensión, de toda la comarca gallega. Además, el Decreto subraya que estas infraestructuras están profundamente arraigadas en la comarca de Valdeorras, que conserva estos elementos constructivos integrados armoniosamente en el paisaje, mediante el uso de materiales naturales de la zona donde se ubican. Así, pueden estudiarse hoy como referentes de construcciones bioclimáticas, gracias a un uso adecuado e inteligente del terreno y del aire que las rodea, creando las condiciones ideales para su funcionalidad.

Categorías: Noticias