Las actuaciones consistirán, sobre todo, en la restauración de las fachadas para evitar la entrada de agua.
El delegado territorial de la Xunta en Ourense, Manuel Pardo, visitó, acompañado del alcalde de Entrimo, Ramón Alonso, la iglesia de Santa María a Real para informarlo del anuncio de licitación de las obras de restauración de las fachadas, en las que la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude va a invertir 327.012,81€, y que tendrá un plazo máximo de ejecución de 6 meses.
El representante del Gobierno gallego explicó que con esta actuación se pretenderá evitar la entrada de agua que en la actualidad resbala principalmente por la cara interior de la fachada principal, al final de las naves en su encuentro con el transepto, y en la zona del baptisterio. También detalló que se repararán los elementos y las zonas más dañadas por la entrada de agua, especialmente en la portada barroca de la fachada oeste, que presenta un mayor deterioro.
Manuel Pardo puso en valor la apuesta por la conservación de nuestro patrimonio histórico-cultural, por eso “desde la Xunta queremos darle el mejor futuro a nuestro pasado más singular”; y añadió, “este tipo de actuaciones constituyen un auténtico regalo para todos los que estamos orgullosos de nuestra riqueza arquitectónica y de nuestra historia y para todos los que creemos en los testigos del pasado como una parte esencial de nuestro poder de transformación”.
Actuaciones previstas
Las obras en esta iglesia, , consistirán en la limpieza, saneado y rejuntado de todas las fachadas; en la reintegración volumétrica de toda la cornisa; y en la colocación de un babeiro de cobre en la fachada oeste.
También se llevará a cabo la instalación de un drenaje perimetral conectado a un sistema de colectores de pluviales; la colocación de nuevos canales con doble sistema de impermeabilización en las cubiertas; y la pavimentación pétrea delante de las portadas norte y sur.
La iglesia de Santa María a Real
De estilo barroco, la Iglesia, monumento protegido por su valor cultural y considerado una joya arquitectónica dentro de la arquitectura gallega, tiene planta de cruz latina distribuida en tres naves separadas por ocho pilastras, y un coro apoyado sobre las dos primeras que dan sobre la entrada principal. El crucero es más alto que la nave central y que el ábside, levantándose sobre el mismo un cuerpo exterior finalizado con una linterna.
La fachada principal construida a finales del siglo XVII y primera mitad del siglo XVIII es el mejor ejemplo de estilo churrigueresco en Galicia, caracterizado por la belleza de su composición y decorado.
