Unos hicieron lo que les dio la gana, las hidroeléctricas, y otros no hicieron lo que debían, entiende el colectivo ecologista

ADEGA ha trasladado a la Fiscalía delegada de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, una denuncia para que investigue el proceder de la Xunta de Galicia y de las concesionarias de los aprovechamientos hidroeléctricos cuyos embalses sufrieron este verano bruscos descensos de caudal. El colectivo ecologista habla de los 4 mencionados en reiteradas ocasiones desde mediados del mes de agosto: los de Cenza y As Portas en Vilariño de Conso y a cargo de Iberdrola, Belesar en varios concellos lucenses y gestionado por Naturgy y el de Salas en el concello ourensano de Muiños. En el caso de los dos primeros con niveles por debajo del 15% de su capacidad.

En ambos casos, ADEGA tiene claro que la bajada de caudal obedeció a la actividad de la propia concesionaria, Iberdrola, «que decidió turbinar los caudales en plena época de estiaje y producir electricidad en un momento en que su precio conseguía máximos anuales». No obstante, el colectivo ecologista señala que «Xunta y Confederación tenían competencias para evitar el vaciado de los embalses y conocían las intenciones de las eléctricas». En el caso de la Administración autonómica, ADEGA asegura que «la Xunta tiene competencias exclusivas tanto en lo que respecta a la pesca como al medio ambiente en los territorios en los que se sitúan los embalses». Además de que la Administración y el Organismo mencionados tenían conocimiento de lo que sucedería.

Iberdrola, la concesionaria de los embalses de Vilariño de Conso, comunicó los días 10 de junio y 12 de julio al Servizo de Conservación da Natureza de la Xunta en Ourense sus intenciones, así como que dejaría los embalses de Cenza y As Portas por debajo del 20% de su capacidad de embalsamiento. Pero el reglamento «establece un plazo mínimo de un mes para realizar vaciados que reduzcan en más de un 80% el volumen de agua embalsada», señala ADEGA, que comunica a la Fiscalía que Iberdrola empezó a vaciar a los 25 días de haber comunicado en el caso del embalse de Cenza y a los 12 en el de Portas.

Para el colectivo ecologista «el comportamiento de la concesionaria de los aprovechamientos no respetó los plazos establecidos y, a consecuencia de este proceder, el ecosistema fluvial y la fauna piscícola pudieron verse afectados». Otras fuentes consultadas por O Tinteiro entienden que será determinante saber a qué niveles de vaciado, exactamente, se encontraban ambos embalses al vencimiento de esos 30 días es decir, si el 10 de julio y el 12 de agosto los embalses habían traspasado ese 20%. 

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